sábado, 20 de agosto de 2011

Carta a Raimundo Camus

Estimado Raimundo Camus,

Hace unos días, un amigo me mostró una carta que Hermógenes Pérez de Arce le escribió a Camila Vallejo. Es en ese mismo ánimo, que me propongo escribirte esta carta. De verdad, ojalá puedas leerla, a pesar de que te la escriba un estudiante de una carrera minoritaria de la Universidad, de esas con un futuro económico no muy seguro, pero que ahora están en paro, según se decretó en un plebiscito.

Cuando me desperté la mañana del jueves, y vi las fotos y comentarios acerca del lienzo colgado fuera de Casa Central, lo primero que pensé fue: “Ah, otra obra del MG” (después me enteré que el MG rechazó esta acción, bien por ellos). Sin embargo, indagando un poco más, me llegó el video en el que interpelas a Jackson, lo tratas de mentiroso y, como si fuera poco, lo acusas de haber “jugado” con los resultados del paro, pues manejas datos (los que aseguras confiables), que demostrarían que “la UC no quiere paro”. Además, haciendo alusión a tu profundo estudio del tema, lo instas a llamar a un plebiscito universal, sin saber (espero) que algo así demoraría 15 días.

Pero tu aparición política no termina aquí, sino que en la tarde te das el lujo de aparecer en la pantalla de CNN Chile como el vocero de un movimiento llamado “Independientes por la Educación”. En esta nueva aparición, no solo te atropellas con las palabras, sino que también vuelves a hacer gala de tu desconocimiento en cuanto a los estatutos de la universidad, pues comentas que Matemáticas tendría 1 territorial, al igual que Ingeniería. Bueno, en eso, si me permites corregirte, te comento que Física, Matemáticas y Astronomía (sí, 3 carreras) tienen solo 1 Territorial, mientras que Ingeniería elige 4 Territoriales. Pero en fin, no entremos en detalles.

De toda tu argumentación, la cual estaba llena de gajes, destaca el dolor e impotencia que te genera el que las carreras chicas hayan elegido irse a paro, frente a carreras grandes, como son Derecho, College, Comercial e Ingeniería. Pero, no te preocupes, nadie te va a quitar tus aulas de clases. De hecho, puedes ir y ocupar las de Humanidades. Lo que parece destruir toda tu argumentación, es que te jactes de ser conocedor de los estatutos, siendo que apenas entiendes el porqué de ellos. No sé si sabías, pero Santiago (ciudad que congrega a casi la mitad de los habitantes del país) posee 4 senadores y Aysén tiene 2. ¿Alegas por eso también? ¿Colgaremos lienzos en el congreso para decir que este no me representa?

Por otro lado, y personalmente, yo voté en contra del paro. Pero las reglas estaban claras desde el comienzo: si mi facultad se va a paro, entonces, yo tendré que asumir, porque, obvio, si entro en un proceso democrático, tengo que asumir sus consecuencias, ¿no? (Eso me lo enseñaron en el colegio, en Educación Cívica). Por lo tanto, no vamos a andar haciendo show por cualquier cosa, ¿no? Es mejor respetar la decisión del territorio, ya que así es este sistema. Incluso, si tenías tantos problemas con el voto ponderado, ¿por qué esperaste a que este no te beneficiara para estar en contra de él? ¿Por qué no desacreditarlo antes? Si mal no recuerdo, desde la aprobación de estos han pasado federaciones: de izquierda, OI, 2 gremiales y 3 nau. ¿No crees que es un poco inconsecuente venir a hacer un berrinche ahora, cuando pudieron haberlo cambiado anteriormente?

Pero no te preocupes, todos sabemos que tú (y el resto de tu muy apoyado grupo) solo tenían buenas intenciones. Pero sería mejor que estudiaras un poco antes de hablar, tal vez, darle una pequeña mirada a los estatutos, o que sea averiguarte cómo funciona la repartición de territoriales (bueno, te ahorro trabajo al recordarte que el año pasado se cambió el sistema de representatividad y que, por lo tanto, el número de cupos en el consejo se verá aumentado para las elecciones de este año).

Sin otro particular,

Juan José Silva C.

Licenciatura en Letras hispánicas

La FEUC NO MIENTE



Ante los nuevos sucesos ocurridos en torno a las manifestaciones estudiantiles, donde un grupo de estudiantes de la Universidad Católica, imitando el modus operandi de quienes se manifiestan en contra del sistema de educación chileno, colgó un cartel en el frontis de Casa Central diciendo 'La FEUC Miente'. Quisiera referirme al tema en cuestión.

En primer lugar, quisiera felicitarlos por su decisión de manifestarse y presentar su postura que viene a defender lo que un grupo no despreciable de alumnos (según sus estimaciones, el 51,57% del alumnado) de la Universidad están sintiendo; no están contentos con las movilizaciones actuales ni se sienten representados por la democráticamente electa FEUC; al igual como el 74% de la población chilena no está contenta con la gestión del democráticamente electo presidente de la República de Chile. Considero que es de un inmenso valor el que un grupo de alumnos que ha sido tildado de “apáticos”, se llene de energía y saque su voz de una manera digna de cualquier revolucionario como lo son ellos en este momento, frente a la FEUC.

Sin embargo, y sin animo de desmerecer el impresionante despliegue realizado por los líderes de esta línea argumentativa, no puedo dejar de sorprenderme por múltiples motivos relacionados a este grupo. Primero que todo, sus líderes son en su mayoría de la escuela de derecho, una escuela que no solo se caracteriza por su falta de representatividad interna dado que la realización de plebiscitos es tan escueta como el número de hijos de políticos de la Concertación en dicha escuela. Mientras que las votaciones indirectas (como las que critican hoy a la FEUC) son tan comunes como la existencia de hijos de políticos de la UDI. A pesar de eso, dicha observación no sirve en absoluto como argumento para reprochar lo que exigen: ya que no porque ellos no lo hagan, la FEUC tampoco va a tener que hacerlo, pero sirve para marcar un precedente.

Desgraciadamente, los alumnos de derecho UC sufren del problema que hoy día sus dirigentes estudiantiles, la FEUC, busca, a través de paros y metiendo presión dura, corregir: una mala educación superior. Pueden pensar que dicha escuela está exenta de los problemas que tiene la educación a nivel nacional, y la verdad es que probablemente ellos también así lo crean, pero efectivamente, a pesar del prestigio con que esta carrera cuenta, son víctimas del mal sistema de educación, pero de una forma mucho más sutil que los demás compañeros que estudian otras carreras o en otros lugares: el adoctrinamiento.

Es de conocimiento público que existen dos corrientes en términos del origen de la ley; la corriente positivista (las leyes nacen de un conjunto de individuos que se ponen de acuerdo y determinan un marco regulatorio para su sociedad) y la naturalista (existen leyes inherentes al hombre que anteceden cualquier regla o ley que definan en conjunto las personas (no soy abogado así que mi definición puede no ser exacta, pero sirve para fines ilustrativos)). No es información confidencial tampoco que derecho UC sigue esta segunda línea, buscando enseñarle derecho a sus alumnos bajo dicho prisma. Es cierto que existen profesores positivistas en su escuela, pero porcentualmente hablando, es muy bajo. De esta manera los administrativos pueden esconder su adoctrinamiento bajo una ilusoria cortina de pluralismo.

Tristemente, se les enseña que la ley natural es inviolable, pero que las demás son, en cierta medida, leyes de segunda clase, permitiendo su eventual “manipulación” que ya bordea lo vergonzoso en ramos como Derecho Económico o Derecho Tributario en donde básicamente se les enseña a memorizar leyes para ponerse al servicio de “banqueros” que egresan de mi facultad y los ayudan a bypassearla, para por ejemplo, “planificar” el pago de impuestos.

Dicho adoctrinamiento que han recibido, tristemente los ha llevado a creer que la institucionalidad, y por ende, las “leyes” que rigen a un organismo respetado como la FEUC pueden ser modificadas a gusto de sus intereses. Aún cuando el organismo esté “facultado” para realizar un plebiscito, como mencionan ellos, no por eso significa de debe llamar a uno cuando así les parezca: existe una institucionalidad que debe ser respetada. Por ejemplo, claves son los plazos que se manejan para determinar el éxito de la organización de un plebiscito, elemento que Giorgio Jackson hizo ver pero al parecer no fue suficiente argumento para ellos.

En realidad, el argumento de los plazos puede ser considerado una “escapatoria”, una manera de zafarse de una deber, como lo plantean estos dirigentes en contra de la FEUC. Pero cabe preguntarse si el deber no estará justamente en mantener el sistema de votación actual y no caer en la tentación de un plebiscito. Hago este cuestionamiento ya que no se puede olvidar que el sistema de votación actual, donde hay ponderación por cada carrera, en vez de por alumnos, permite mantener el pluralismo y la diversidad en las visiones de los diferentes participantes estudiantiles.

Hoy día, una carrera pequeña, logra no solo plantear sus temas, sino que también, a pesar de tener pocos alumnos – o menos que otras carreras – puede exigirle a la FEUC con el mismo ímpetu que una carrera numerosa, el que se haga cargo de sus necesidades. De esta forma, estamos permitiendo que la FEUC llegue de manera equitativa a todos los rincones de la Universidad Católica y que no deje sectores de lado solo porque el número de alumnos/votos es bajo.

¿Acaso no ven lo que pasa en Chile? ¿No ven como el hecho de que la gente/votos estén aglomerados en Santiago, hace que los candidatos enfoquen sus esfuerzos mayoritariamente en esta zona dado que se encuentra la masa crítica para ganar elecciones? Es justamente ese el problema que lleva a que zonas mas despobladas queden fuera de la cartera de políticos electos a través de votación directa, al estilo plebicito. ¿Nunca han pasado por un pueblito chico y que jamás a recibido un peso de inversión pública?

Con el sistema que hoy día estos alumnos de derecho UC plantean, corremos el riesgo de que la voz de carreras como Física, Historia, Ciencias Biológicas, Astronomía y Matemáticas queden supeditadas a la hegemonía de Ingeniería Civil y Comercial. Es cierto el contra argumento de que en término de número de alumnos, es la voz de las minorías supeditada a la de las mayorías y no la de unas carreras supeditadas a otras. Sin embargo, es importante rescatar el valor que tiene una discusión enriquecida; el pluralismo, el cual ellos desafortunadamente no conocen dentro de su casa de estudio, es un elemento fundamental para comprender cabalmente las aristas de un problema y por ende, otorgarle el mismo valor a cada una de esas voces, es algo absolutamente necesario.

No es comparable con otorgarle igualdad a la voz de cada persona que igualdad a la voz de cada centro de alumno ya que en este mundo “guagua que no llora, no mama” y las masas no se organizan con frecuencia para manifestarse, por lo que no tendría el mismo resultado. Hay ocasiones en que esa afluencia de poder de grupos que “lloran”, se traduce en lobby por parte de ellos y buscan beneficiar sus intereses en desmedro de quienes no están organizados para defenderse, sin embargo, ese no es el caso en esta ocasión ya que todos los actores involucrados tendrían el mismo nivel de organización: un centro de alumnos elegidos por ellos, que los defienda con las mismas herramientas con las que otro centro de alumnos puede estar realizando “lobby” ante la FEUC.

Finalmente, quisiera pedirles a quienes buscan terminar las movilizaciones, que no obstruyan el camino de esta masa organizada que ha logrado avances increíbles. Avances que aún no se concretan en beneficios para la educación, pero que ya se expresan en términos de una colectividad social y en un cambio profundo en las prioridades de las autoridades. Quiero de verdad recalcarles que este movimiento está logrando cosas impensadas, tiene a la gente del gobierno buscando la manera de ayudar a los estudiantes a bajar, por ejemplo, tasas de los créditos que estaban a la vergonzosa tasa de UF + 9%, a una de UF + 2%. Pero si después de la propuesta GANE hubiesen aceptado sentarse a conversar, solo hubiesen obtenido UF + 4%.

Lo que este movimiento en contra de la FEUC está haciendo es 100% válido. Sin embargo, está realizando un daño profundo a la posición negociadora del movimiento estudiantil nacional: empoderando a la contraparte a través de forzar a los dirigentes estudiantiles a sentarse y aceptar propuestas. Porque créanme que si siguen rechazando las propuestas, mientras tengan la opinión pública a su favor, las condiciones que recibirán pueden llegar a ser infinitamente mejores que las que se les ofrecen hoy.

Jorge Burgos
Ingeniería Comercial

miércoles, 17 de agosto de 2011

Borrador de los resultados globales llamado a Paro indefinido

Puedes ver el borrador de los resultados globales de los plebiscitos AQUÍ.


Reiteramos que estos datos no tienen caracter formal ni se pueden utilizar para "ningunear" la decisión adoptada por el Consejo de Presidentes a través del voto ponderado. La decisión adoptada por el Consejo fue la adhesión al paro. Más información en FEUC.cl


[Dado el uso que se le han dado a estos datos para deslegitimizar a la Federación de Estudiantes, aun cuando insistimos en que no tenían ninguna validez, hemos decidido deshabilitar los links hasta nuevo aviso.]

martes, 16 de agosto de 2011

Monopoly

Para jugar Monopoly hay que ser hábil. Derrotar a tus amigos, dejándolos en la calle mientras te conviertes en un magnate es mas difícil de lo que parece. No solo debes gastar bien esos pequeños billetes, tienes que defender tus propiedades, evitar la cárcel y cobrar severamente a los que te deben. De esta manera te vas convirtiendo en el dueño de toda una ciudad, usando estrategias neoliberales para derrotar al mismísimo sistema de libre mercado.

Hoy podríamos decir que existe bastante consenso en todos los sectores que los monopolios dañan a la sociedad. Ya sea en el ámbito económico, político, comunicacional, el hecho que una sola corporación maneje el tablero de juego puede llevar a abusos, sin otros actores que puedan hacer un contrapeso desde el mismo nicho.

En el tablero de Santiago algunos han movido muy bien sus fichas. La “compañía limitada” dirigida por Camila, Giorgio y Jaime ha sido capaz de posicionarse como los únicos interlocutores válidos de una discusión tan trascendente como es la educación. Ese aire a superioridad moral de inspiración mesiánica los ha llevado a sentirse los únicos defensores de los intereses de los estudiantes. Y peligrosamente, un gran grupo de universitarios que sí quieren más dialogo ha quedado fuera de la discusión.

Los líderes de la CONFECH van ganando la partida porque han sido hábiles en el juego de mesa, pero también porque otros sectores estudiantiles han jugado muy mal. Movimientos desmembrados en las tradicionales, junto con escasa comunicación con los representantes en universidades privadas, institutos profesionales y centros de formación técnica fuera de la CONFECH, no han estado a la altura de hacer contrapeso.

La resolución de este gallito no pasará por el Gobierno ni por el Movimiento Estudiantil, porque los últimos han demostrado que no dialogarán ni aunque trajeran a Fidel. La solución está en las manos de aquellos estudiantes que el sentido común les dice que para avanzar, hay que conversar. Que para avanzar hay que discutir y lograr consensos. Que para realmente lograr una educación de calidad para todos no es necesario destruir la ciudad. Esperemos que ellos más temprano que tarde, se pongan en movimiento y logren romper este monopolio.

Juan Enrique Berner

Medicina

EL AUTOR DECLARA QUE ESTA COLUMNA ES DE ABSOLUTA OPINIÓN PERSONAL

PARA IR A LA COLUMNA ORIGINAL, CLICK AQUÍ.

lunes, 15 de agosto de 2011

Sentido de un paro, obligación política (moral), derechos e ideología.

Una Universidad está en “paro de estudiantes” cuando éstos no asisten a clases debido a una decisión colectiva. Un paro, como muchas otras actividades y formas de decisión colectiva, obtiene su significación convencionalmente. Hoy un paro contiene varias notas características:

(1) Es una medida de ejercer presión o llamar la atención.

(2) Es una medida que tiene un grado de fuerza alto. Es una medida utilizada por los movimientos ciudadanos para protestar, cuya ejecución es posterior a la marcha, pero anterior a la toma.

(3) Es una medida que obliga en conciencia.

(4) Es una medida pacífica.

(5) Es una medida que perjudica gradualmente a los estudiantes.

(6) Es una medida de los alumnos o académicos, o de ambos a la vez.

(1) Presión o atención. La razón por la cual se hace un paro no es para mejorar la educación (como si el efecto de un paro fuese lograr calidad). Esto es muy evidente, pero hay quienes caen en la tentación de decir “quieren educación de calidad y eso no se logra con un paro”. Por ejemplo, un estimado compañero mío[1]:

“No es necesario un paro, medida de presión tan repetida como inefectiva para mejorar la calidad de la educación. (¿No les suena ilógico querer mejorar la educación desperdiciando la que ya tenemos, en vez de dar el ejemplo?)”

El presupuesto de esta afirmación puede ser verdadero o falso según el sentido que tenga: nadie pretende mejorar la educación directamente con un paro, pero sí indirectamente mediante los efectos políticos que se esperan de la medida. Un paro es un acto análogo a la desobediencia civil, sino un genuino acto de la misma. La desobediencia civil debe entenderse aquí como lo describe Rawls:

“un acto público, no violento, consciente y político, contrario a la ley, cometido habitualmente con el propósito de ocasionar un cambio en la ley o en los programas de gobierno. Actuando de este modo apelamos al sentido de justicia de la mayoría de la comunidad, y declaramos que, según nuestra opinión considerada los principios de la cooperación social entre personas libres e iguales no están siendo respetados” (John Rawls, A Theory of Justice [1971], § 55; más detalles pueden encontrarse en §§ 56-59).

(2) Fuerza mediática. Esto se sigue de lo anterior. Un paro cumple su objetivo si tiene fuerza mediática. Hace unos días Antonio Correa, presidente del CADE, hizo un llamado a los medios de comunicación para enviar una señal a la sociedad y especialmente a la Confech: “hay que sentarse a dialogar”[2]. ¿Por qué no fue simplemente a hablar con ellos o les envió un mail? Porque eso no sería un acto político exitoso, es decir, no tendría efecto mediático. En este sentido, estratégico, actuó bien. Y lo mismo se espera de un paro de Derecho UC: un gesto simbólico, cuyo valor debe ser medido no por su efectividad interna, sino por la señal que envía a la sociedad. Por cierto, la señal será muy vaga si nadie viene a preguntarnos, será simplemente un “nosotros tampoco estamos contentos con la injusticia del sistema de educación superior”. Así parecen contestarse comentarios como estos:

“Aprobar el paro, por lo tanto, es una medida simbólica pero de dudosa repercusión interna”

“Los que apoyan la idea del paro, ¿CÓMO SE HACEN CARGO DE ESTO?”

La respuesta es: efectivamente es simbólica, y la repercusión interna es irrelevante.

(3) Obliga en conciencia. ¿Qué pasa si en el plebiscito gana el “sí” o el “no”?

Si gana el “sí”, entonces los estudiantes están obligados en conciencia a no asistir a clases. Es importante diferenciar los planos: no están obligados jurídicamente, pues tienen un derecho (una facultad para exigir otorgada por el derecho positivo) personal sobre la enseñanza que pagan. Nadie puede forzarlos a no ir a clases. Más bien es una obligación política (moral) condicional para con la comunidad de estudiantes: “si deseo ser parte de esta comunidad de estudiantes y de hecho tomo parte en los beneficios que ella otorga, entonces debo respetar las decisiones mayoritarias”.

¿A quiénes obliga y por qué? Obliga a los estudiantes, pues ellos son los miembros de la comunidad que vota este asunto. Un profesor no es parte de la comunidad, por tanto él no tiene razones para sentir obligada su conciencia y no hacer clases. Ciertamente podría hacerlo, pero por razones adicionales.

¿En qué sentido los obliga? Los obliga moralmente. Un estudiante que participa de la comunidad de estudiantes, vota para elecciones de delegados y CADE, y aprovecha los beneficios de la cooperación comunitaria, es uno que tiene un vínculo político con esa comunidad. Tales beneficios de realizar una actividad juntos sólo son posibles gracias a seguir las reglas comunes dadas mediante el procedimiento de votación mayoritaria (directa o mediante representantes). Quien espera pertenecer a la comunidad y no acata las decisiones mayoritarias es un free rider, moralmente reprochable. Una norma moral se caracteriza por obligar universalmente a los destinatarios de la norma; así, por ejemplo, del hecho de que no mentir sea malo se sigue que todos están obligados a no mentir (universal), aún cuando quieran hacerlo (obligación). Atendiendo a estas características, uno debe preguntarse: “¿podrían todos querer actuar a su antojo y a la vez tener reglas comunes?”. La respuesta evidente es que no, pues en la medida en que quiero tener reglas comunes no puedo querer (moralmente) no seguirlas; es decir, debo querer seguir las reglas. Por esta razón el ir a clases si la votación mayoritaria dice que no es moralmente inadmisible: no puede convertirse en ley universal para la comunidad de estudiantes, ya que supone dos deseos contradictorios (querer reglas comunes y no quererlas en mi caso particular).

Aquí uno entiende, entonces, por qué comentarios como estos no dan en el clavo:

“yo votaré para que no haya paro, y si por ustedes trunquean la votación y ganan, igual iré a clases”

“creo que como está planteado este plebiscito no tiene efectos…, pero creo que lo que quieran los alumnos no es vinculante para un profesor, ya que este no vota por el CADE ni por la FEUC, entonces los profesores siguen teniendo el deber y el derecho de seguir haciendo las clases y yo a asistir.”

Yo diría: el que quiere ir a clases, vaya, pero merecerá reprobación moral. Por otro lado, el profesor no está obligado y si quiere que haga su clase. Finalmente, el estudiante no tiene el deber de ir a clases, él tiene el deber moral de cumplir con su comunidad (si es parte y se beneficia) y la facultad jurídica de hacerlo o no.

Fíjense bien que aquí ni siquiera he hablado del Consejo de Delegados ni del CADE. Estas instituciones son las reglas escritas desde las cuales opera la comunidad. Sin embargo, es necesario reconocer que son posteriores a la comunidad, es decir, regulan el ejercicio de la soberanía que tienen los miembros de la comunidad sobre la misma. Por esta razón no tiene sentido mirar los legalismos de los estatutos para preguntarse por la obligatoriedad de la decisión: dado que el conjunto de los estudiantes son soberanos sobre la comunidad que ellos constituyen, una decisión tomada por plebiscito es siempre vinculante en conciencia (del modo que he descrito arriba), esté o no en los estatutos. No pasa lo mismo con una decisión del Consejo de Delegados; ellos deciden como representantes y por tanto están constreñidos a seguir las reglas que la comunidad les ha dado (estatutos). La comunidad de estudiantes, en cambio, siempre está facultada para crear reglas ex nihilo (aunque, insisto, estas reglas sólo obligan condicionalmente).

Por estas razones comentarios como estos son errados:

“El resultado obviamente no puede vincular a quienes no votan en él, los profesores, si ellos tomaron como medida hacer clases lo pueden hacer, ejerciendo su libertad de enseñanza y de cátedra. Usando esa misma libertad, los alumnos puede o no adherir a un determinado movimiento social, marchas, protesta, paros, etc.”

“Es bueno el argumento que el plebiscito esta fuera de la institucionalidad. Interpretar es determinar el verdadero sentido y alcance de una norma, en derecho público no se pueden usar analogías o llenar vacíos normativos, por lo que el interprete, el CADE, se extralimito”.

Primero, el resultado no vincula a los profesores porque ellos no son parte de la comunidad de estudiantes (sin perjuicio que las clases se entrecrucen en otras comunidades). Sin embargo, el resultado vincula a los estudiantes que no votan, mientras se cumpla la condición de que desean ser parte de la comunidad de estudiantes y aprovechan sus beneficios. Por otro lado, como mostré arriba, los estudiantes pueden hacer caso omiso al llamado a paro, pues tiene una facultad otorgada por el derecho positivo para hacerlo, sin perjuicio que sería moralmente reprochable que la usaran.

Segundo, el argumento legalista no tiene sentido, pues como he mostrado arriba la comunidad es soberana. Sino, piense en esto: ¿cómo pudo darse Chile su primera Constitución si no habían reglas para tal cosa? La respuesta es simple: los actos de la comunidad unida, en cualquier nivel, pueden crear legalidad donde no la hay. Por otro lado, aunque el CADE uso la figura de un “Oficio interpretativo” (art. 79, Estatutos del CADE), en realidad no hizo esto, sino que dictó una nueva norma. El Oficio Interpretativo sólo corre ante caso de “duda o vacío sobre lo dispuesto en […] el Estatuto” (art. 79). Ahora bien, el Estatuto no contiene normas sobre plebiscito, por lo cual no puede haber duda o vacío sobre tal cosa. Y si alguien dice que lo vacío es el plebiscito, fíjese bien en la redacción del art. 79[3]. Más bien hubo un acto genuinamente político de creación de normas, ya que incluso se saltó el procedimiento de creación de normas del mismo Estatuto. En mi opinión, vistas las reglas, el plebiscito que se hará será un acto político y soberano de quienes pertenecen a la comunidad de estudiantes, pues aquí la legalidad ha sido sobrepasada.

¿Qué pasa si gana el “no”? Entonces Derecho UC como el nombre que designa a la institución que representa a los estudiantes no está en paro para cualquier efecto. En este caso los estudiantes pueden ir a marchar como ciudadanos, pero no como estudiantes. Sólo pueden marchar como un grupo de individuos cualquiera que no representa a Derecho UC.

(4) Pacífica. Es pacífica porque no es razonable esperar que hayan desmanes, y porque no se puede coaccionar a nadie a acatar la decisión.

(5) Perjuicio. Hay gente que cree que con esto uno da la espalda a quien le paga la carrera: nuestra familia, o padres. No usaré mucho espacio en esto, pues la respuesta es bien simple (a mi juicio): uno o varios paros quebrantan la obligación moral para con nuestros padres de estudiar siempre y cuando pongan en un peligro relevante nuestro aprendizaje (incluyendo calificaciones y todo lo demás). Sin embargo, un paro de 5 días no hace esto. Ni siquiera lo hace un paro de 2 días al mes, por ejemplo. Sólo paros continuos y extensos generan un daño relevante y difícilmente reparable. Es perfectamente compatible usar la Universidad como un espacio para dar una señal a la ciudadanía y a la vez estudiar sin sacrificar la carrera. Quienes usan este argumento lo hacen más bien, al parecer, apelando a la sensibilidad, pero no midiendo la fuerza real del argumento ni pensando en el impacto real de la medida del paro que se pide.

(6) Con o sin profesores. Ya está explicado más arriba. Los profesores no son parte de la comunidad, por tanto no están obligados. Ahora bien, si se unen, tanto mejor.

Un paro de 5 días es como la semana de San Alfonso de un alumno promedio, y sin embargo no veo a la gente en esos momentos esbozando estos argumentos. Así mismo, vemos en tales casos ha profesores cancelando clases o haciéndolas más breves. Y sin contar que el 2008, cuando se decidió sobre la constitucionalidad de la píldora del día después, el Decano dejó a libre arbitrio de los profesores el hacer o no clases, facilitando así el actuar de los estudiantes que iban a marchar para mostrarle a la sociedad que se estaba haciendo algo malo según su parecer. En esos momentos nadie utilizó argumentos en contra rasgando vestiduras por ver canceladas las clases. Eso me hace pensar que la alarma que hoy existe en Derecho UC no es la alarma del buen estudiante, ni del buen hijo, ni del buen ciudadano, sino la alarma de la ideología. Por supuesto, quienes han usado los argumentos que he mencionado arriba dirán que son argumentos y no ideología, pero justamente en eso consiste una ideología: se tiene por verdadero algo que es falso, pero creyéndolo verdadero. Si esos argumentos son racionalmente insostenibles, como parecen serlo, entonces son ideológicos y hablan de otros intereses en juego, intereses incluso opacos para los propios agentes.



[1] No mencionaré ningún nombre, aunque debería hacerlo, para que nadie se sienta deshonrado. Y no lo haré a pesar de que han escrito esto en lugares de público acceso y supongo que seriamente, esto es, con la capacidad de hacerse cargo de lo que dicen.

[2] Véase, por ejemplo, http://www.lanacion.cl/grupo-de-universitarios-pide-sentarse-a-negociar/noticias/2011-08-11/112656.html.

[3] Por otro lado, no me detendré en otro interesante punto, a saber, si pueden o no haber vacíos jurídicos. Alchourron y Bulygin, en su Normative Systems (1971), distinguen entre “lagunas normativas” y “lagunas axiológicas”. Aquí lo que hay es una laguna axiológica, es decir, un caso no regulado por el sistema jurídico local que se espera, por razones valorativas, que sea regulado. Si la redacción del artículo 79 fuese diferente y se refiriera exclusivamente a “vacíos” en vez de a “vacíos sobre lo dispuesto por el presente Estatuto”, entonces el Oficio procedería. Yo creo que, con todo, aquí podría proceder el Oficio, pero habría que dar una explicación más bien sofisticada, porque a simple vista parece excluirse tal opción.

Andrés Peñaloza

Derecho

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