Compañeros estudiantes,
Esta es una declaración personalísima, sin color político, tendencia ni intereses creados; es un llamado desde lo profundo de mi ser a todos los que salen a protestar legítimamente por una educación mejor. No voy a citar encuestas, ni poner videos sensacionalistas para uno ni otro bando, sino que hablar desde mi experiencia, que es lo que conozco mejor.

Yo vivo en Puente Alto, mi mamá es profesora de básica y mi papá es carabinero. Gracias a un colegio particular subvencionado de monjas franciscanas yo pude estudiar gratis toda mi enseñanza básica y media, pagando sólo mi último año cerca de 20,000 pesos anuales. Mi colegio tenía que recurrir a sus alumnos y apoderados para poder comprar cosas, pero no nos faltaba nada. Saqué un buen puntaje PSU gracias a mi esfuerzo en la Educación media, a mis profesores del colegio y al esfuerzo de mis padres, que me pagaron un preuniversitario para que pudiera profundizar mis conocimientos. Entré a estudiar Derecho en la Universidad Católica, porque no alcancé a entrar a la Chile.
Como era del 5to Quintil (por 3,000 pesos) no me dieron becas ni créditos estatales, así que mis papás tuvieron que pagar la universidad, y después tuve que pedir un crédito. Tuve que trabajar y estudiar para no tener que pedirle plata a mis papás y pagar mis gastos. Todos los días me banco lo apretado del metro, las esperas indefinidas por el transantiago, el viaje con la gradiente trabajadora del centro, a 45 min. De mi casa todos los días. Y todos los días me da rabia que algunos de mis compañeros piensen que TODA la gente de Chile tiene las mismas oportunidades que ellos, cuando NO es así.
Como ven, yo vivo, al igual que mucha gente que conozco, entre dos mundos: la clase obrera, que es de donde vengo, y los más acomodados, que son la mayoría de mis compañeros. De alguna u otra manera he tenido contacto con todos los supuestos actores en conflicto del movimiento universitario: colegios subvencionados, carabineros, profesores, preuniversitarios, becas, créditos comerciales. Sé que existe un problema profundo en la educación, en la distribución de ingresos, en los intereses creados de uno y otro lado, pero por sobre todo, creo que existe un problema fundamental en los actores de los movimientos sociales de hoy: LA INDIFERENCIA.
La indiferencia de los políticos, que ocupan a los estudiantes como medio de boicotear a un gobierno que también es indiferente, excusándose en las actuaciones anteriores y se rehúsa a ser más proactivo; la indiferencia de mi facultad, que se encierra en su burbuja y no da la cara (o no lo suficiente) a los problemas reales; la indiferencia de los movimientos, que en pro de ideales que tienen millones de conceptos que no están claros (porque, ¿cuántas veces hemos escuchado interpretaciones distintas de la educación estatal de calidad?), se mantienen rígidos en posturas sin estar abiertos al diálogo; la indiferencia de los dirigentes, que sabiendo lo que siempre generan los paros, llaman a los desórdenes - remítase a los dichos de C. Vallejos- que finalmente afectan a la vida normal de gente trabajadora; La indiferencia de los estudiantes que protestan NO pacíficamente, y que piensan que los carabineros son algo menos que perros; la indiferencia de los huelguistas con ELLOS mismos, que piensan que la manera de presionar es jugar con sus vidas y el amor de sus seres queridos.
Ya, hablemos. Conversemos, persona a persona, fuera de cámaras que cortan declaraciones e informan lo que quieren. Siéntense a conversar CON EL GOBIERNO, pero sabiendo que siempre, cuando no estén de acuerdo, pueden parase e irse con todo derecho. El movimiento es legítimo, pero no dejen que los ocupen como plataforma para hacerle mala fama al gobierno para que los de la concertación ganen, y no hagan nada de nuevo. Deslíguense de esa gente que está emponzoñada de tintes políticos y siempre tengan en cuenta que, cuando quieran radicalizarse, por muy legítimas que sean sus peticiones, van a afectar derechos de personas que aunque sean minoría, aunque sean disidentes, tienen la misma dignidad y derechos que ustedes, y que sus peticiones son tan validas como las suyas. No hagan que la gente tenga miedo a salir a la calle, que no podamos estudiar tranquilos, que suframos por no poder llegar a la posta central, que tengan que cerrar el metro, que se pierdan comidas necesarias porque los colegios están en toma, que haya que lamentar muertes.
Yo pido al movimiento estudiantil que se calme y no se radicalice, pero que por eso, no baje tampoco el trabajo intelectual hacia una solución real al problema educacional. Piensen que con la educación gratuita y de calidad se dejan de lado muchas cosas, como el aporte social real que hacen los colegios subvencionados a las comunidades (porque yo no podría haber entrado a un colegio estatal, porque están muy lejos de donde vivo); como el alza de los impuestos que significaría el cierre de muchos empleos por las empresas afectadas; consideren la disminución de la cantidad de personas que ingresan a la educación superior, si es que las universidades estatales son las únicas que reciben aporte (en lo particular, yo no podría haber entrado nunca a la católica, y no podría haber estudiado Derecho). Y que, considerando esto y muchas otras cosas más, propongan una solución real al conflicto, y la presenten. Que no solo se critique, sino que se construya. Su aporte a la educación nunca será olvidado, pero depende de Ustedes que se llegue a concretar.
Depongan la intransigencia, por favor.
Y a los gobernantes, siéntense a escuchar. PERO ESCUCHAR DE VERDAD.
Políticos, estudiantes, representantes del gobierno: mañana, cuando salgan a la calle, sepan que por el llamado que hicieron junto con la CUT a una nueva movilización radicalizada , mi papá no va a poder volver a mi casa con su familia; que mi mamá va a estar en vela pensando que le pueden dañar; que como mucha gente voy a tener miedo de salir de mi propia casa; que mi hermana está perdiendo clases por el paro y que, finalmente, mientras no haya un dialogo real entre todos los actores, seguiré pagando mi universidad, seguiré trabajando, y seguiré alegando. Pero lo peor de todo, es que seguirá la INDIFERENCIA.
Estefanía Orellana Taibo
Estudiante de Derecho UC
[NOTA DEL DIRECTOR: La autora declara no pertenecer a ninguno de los "bandos" que se enfrentan en el conflicto estudiantil. A través de El PUClítico intentamos que este testimonio pueda llegar a toda la comunidad universitaria.]